
Una quedada lightpainting es pintar con luz, y si esto no os dice nada, os animo a que leáis el relato que aparece más abajo. Dónde un grupo de aficionados a la fotografía se reunieron un poco antes del anochecer, para practicar esta técnica fotográfica, que ya se utiliza desde el siglo XIX.
El lightpainting puede dar lugar a imágenes sorprendentes y únicas, combinando la fotografía con el arte visual de una manera innovadora. Esta técnica es popular en el ámbito artístico y a menudo se utiliza en proyectos creativos y en la fotografía nocturna.



Poco a poco la tarde va llegando a su fin, mientras el grupo de Lelianafoto se congregaba por WhatsApp, ansioso por sumergirse en una experiencia única. Una docena de entusiastas de la fotografía se dio cita en un emblemático punto: la pasarela peatonal que cruza la autovía, en las proximidades de l’Eliana.
Poco antes de que el reloj marcara las 18:00, los primeros miembros llegaron al lugar de encuentro. Con un aire de camaradería, empezaron la búsqueda de un lugar estratégico, un espacio ideal para plantar sus trípodes y cámaras, como si cada uno de ellos fuera un guerrero en la inminente batalla de la luz y la sombra.
A medida que el sol comenzaba su descenso, el tiempo se tornaba más que un simple aliado: se convertía en el telón de fondo de un espectáculo visual que estaba por comenzar. La atmósfera vibraba con la emoción palpable de lo desconocido, del arte que se avecinaba.
Con el grupo finalmente completo, la instalación de los trípodes se convirtió en un ritual. Cada cámara se ajustaba, cada parámetro se definía con precisión: ISO 100, f16, Modo Bulb. Juan, el valiente voluntario, se armó con una linterna y asumió el papel de artífice, empezando a delinear en el aire letras y líneas, como un pintor que da vida a su obra en un lienzo negro.
La técnica de la pintura de luz era nueva para muchos, un reto que prometía desdibujar las barreras entre la realidad y la fantasía. Mientras algunos exploraban esta dinámica, Daniel, un veterano en el arte de dibujar con luz, trajo consigo lana de acero. Este elemento, que infunde magia y chispa a las imágenes, se guardó para otra ocasión, aplazado por el viento imprevisto que acechaba.
Los intentos iniciales de formar letras se transformaron en novedosos juegos de luz, iluminando cuerpos y creando auras etéreas. La práctica se tornó en arte, y la noche cobró vida con efectos asombrosos: cada movimiento capturaba la esencia de la creatividad desbordante del grupo. La risa y el asombro eran compañeros inseparables en esta búsqueda artística.
Para cerrar la sesión de forma espectacular, se trasladaron a la parte central de la pasarela. Ahí, colocaron los trípodes, ajustaron de nuevo ISO 100, f11, modo Bulb y comenzaron a capturar las luces y sombras de los coches que pasaban a gran velocidad, creando un espectáculo visual que definitivamente se quedaría grabado en su memoria.
Con el paso de las horas, el tiempo se deslizó entre los dedos, como granos de arena. Aunque no todas las instantáneas resultaron perfectamente enfocadas, el número de capturas exitosas fue suficiente para el deleite de sus corazones. Las risas y las historias compartidas resonaron mientras se comenzaban a despedir, dejando una promesa en el aire: una próxima ocasión para volver a explorar la luz, la creatividad y el arte de crear juntos.


