
Declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial de la Comunitat Valenciana, la festividad de Sant Antoni del Porquet se celebra en el mes de Enero. Días intensos en los que las calles de los municipios, se volverán a convertir en escenarios de cultural popular, gastronomía y pirotécnica tradicional.
La pólvora también tendrá gran protagonismo durante la festividad de Sant Antoni del Porquet. De hecho, el primer espectáculo de fuego será un espectacular correfoc para la inauguración oficial del mercado de invierno.
Otro acto que cabe destacar es la Procesión de Sant Antoni en la que se acompañará a la imagen con antorchas y tradicionales danzas amenizadas al son del tabal y la dolçaina desde la puerta de la parroquia hasta el lugar de la cremà de la hoguera.
Más información: https://ca.wikipedia.org/wiki/Festa_de_Sant_Antoni_del_Porquet_al_Pa%C3%ADs_Valenci%C3%A0



Salí por la puerta trasera de la casa cuando la noche ya había caído, con mi fiel cámara Pentax en mano, ansioso por capturar la magia que se avecinaba. El evento elegido era un despliegue de fuegos artificiales que prometía ser inolvidable.
Al llegar, me encontré frente a una marea humana que se aglutinaba en la plaza. Personas de todas las edades, desde abuelos hasta niños, aguardaban expectantes el momento en que la colla de la «Penya del Coet Bufat», flanqueada por el emblemático figurante de Sant Antoni, apareciera en el balcón del ayuntamiento. Cuando, al fin, hicieron su aparición, una explosión de vítores sacudió el aire. Cientos de brazos con teléfonos móviles se levantaron, inmortalizando el momento.
Tras la presentación, la Penya se dispuso a iniciar el Correfocs, una tradición que transforma las calles del pueblo en un escenario ardiente. Los cohetes y bengalas comenzaron a estallar, iluminando el cielo nocturno con destellos de luz y sonoros estruendos. La multitud se agachaba con reflejos nerviosos, protegiéndose de las chispas que danzaban en el aire, mientras muchos cubrían sus cabezas con pañuelos, gorras y sombreros. Sin embargo, lo que verdaderamente me llamó la atención fue la despreocupación de los padres, quienes, junto a sus pequeños, se acercaban sin miedo a los portadores de cohetes, exponiendo a sus hijos a la emoción del fuego.
Con la cámara en mano, a través de mi objetivo de 50 mm y un enfoque manual, disparaba sin cesar. Al llegar al final del trayecto, una gran multitud ya esperaba con la respiración contenida. Allí, toda la Penya se reunió para dar inicio a la danza del fuego. La locura estalló con la llegada del «bestiar de foc»: un toro ardiente, adornado con bengalas, se paseó orgulloso por la plaza. La emoción era palpable entre el populacho enardecido; incluso cuando el toro se detuvo, exhausto y sin bengalas, la energía del evento seguía latente.
Justo en ese instante, otro espectáculo comenzó en un rincón de la plaza: un despliegue pirotécnico que transformó el cielo en una paleta de colores vibrantes. Los fuegos artificiales duraron lo suficiente para dejar una sensación de satisfacción en el corazón de todos los presentes. Así culminó esta vibrante celebración en honor a Sant Antoni del Porquet, donde cada chispa y cada explosión resonaron como ecos de tradición y alegría.


