Salón del Cómic (Fira Valencia)

El Salón del Cómic de València 2026 regresa a la Feria de València del 27 de febrero al 1 de marzo, trayendo consigo una explosión de creatividad y pasión por el mundo del cómic, manga, anime y webtoon. Este año, la cita promete ser aún más espectacular, con una impresionante lista de invitados nacionales e internacionales. Durante tres días, los asistentes podrán disfrutar de concursos, exposiciones, charlas y talleres que ofrecerán una inmersión completa en el fascinante mundo del cómic. Además, habrá firmas de autores para aquellos que deseen llevarse un recuerdo especial.


Hoy, bajo el cielo de Valencia, el Salón del Cómic se alzaba como un templo de tinta y fantasía. Llegué en autobús tranquilamente y sin prisas, que me dejó a un paso de la entrada, justo cuando el reloj marcaba las doce del mediodía. Era la segunda jornada de un evento que había comenzado el viernes y que se despediría mañana, domingo.

Los pasillos bullían de miles de entusiastas de todas las edades, ansiosos por descubrir las últimas novedades y, sobre todo, por recibir las dedicatorias de sus autores favoritos. Cada puesto de editorial formaba una serpenteante fila de lectores que esperaban pacientemente a que firmaran sus ejemplares. Yo, con la cámara colgada al cuello, me sumergí de inmediato en la tarea de capturar el pulso del salón: disparos rápidos, ángulos inesperados, la promesa de que, al editarlas, el recuerdo quedaría tan nítido como la emoción del momento.

Por doquier, los personajes icónicos de la historieta cobraban vida: superhéroes con capas relucientes, héroes de manga con mensajes cargados de energía, figuras de Star Wars blandiendo sables de luz, cazadores de fantasmas con sus icónicos equipos y avatares de mundos digitales que desfilaban entre la multitud. Cada rincón se convertía en un escenario improvisado donde los visitantes, móvil en mano, se inmortalizaban junto a sus ídolos.

La magia de la fotografía reside en ese instante decisivo: el destello de un sable de luz, la mirada furtiva de un personaje, el suspiro de una fanática, la sonrisa esquelética de un vendedor tras una camiseta de edición limitada. Cada gesto, cada expresión, se vuelve una historia congelada en el tiempo.

Las exposiciones programadas también brillaron. Desde el cómic africano con Mai Koraiem, Marguerite Abouet y Zebra Comics, hasta la potente visión visual y el compromiso de Mohammad Sabaaneh desde Palestina, los visitantes se sumergieron en universos narrativos tan variados como enriquecedores.

Tras unas horas de inmersión y una breve pausa para comer, la avalancha humana se volvió imparable. La multitud, ahora densa como una ola, hacía imposible seguir capturando imágenes con la claridad que buscaba. Con una mezcla de satisfacción y melancolía, guardé la cámara y abandoné el salón, sabiendo que, aunque la sesión fotográfica había terminado, los recuerdos seguirían vibrando en cada foto que aún no he revelado.

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